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Historia

Época Anahuaca

El señorío de Tequaloyan al parecer fue fundado hacia el siglo séptimo de la era cristiana por migración del pueblo otomí, pame o macro otomangue. Hacia el siglo X, recibió la influencia de las culturas tolteca y teotihuacana. Dice Chimalpahin, que los Tequanipas (que debieron ser de Tequaloyan), entre 1221 y 1295, fundaron el señorío de Tequanipan Huixtoco, Tequanipan Amaquemecan y Tequanipan Pochtlan, bajo el gobierno de Cuitlach Teuhctli.

En el año de 1472, el territorio fue conquistado por Axayácatl. Tequaloyan, surgió entonces como un importante señorío que integraba a veinte poblaciones contribuyentes más, entre estas las de Aguacatlan, Cazonco, Conzocolco Coxcacuauco, Cuauximalpan, Izotl, Macazonco, Malinaltepec, Mexicapan, Nezahualoyan, Nezcotlan, Oxtotitlan, Quaupechco, Quautezoyan, Tequimilpan, Totolmaxac, Metlacintla, Zacanco, etcétera.


La Colonia

En esta época, pasó a ser Doctrina de Visita para los Agustinos de Malinalco, localidad designada Alcaldía Mayor y centro político-administrativo desde donde se cumplían las instrucciones del Virrey, para la asignación de las diversas mercedes de tierra que poco a poco se transformaron en las primeras haciendas y molinos de esta región, entre las que destacan las de San Miguel, San José, San Nicolás Buenavista y los ranchos de San Bartolomé, fundados por Ventura de Guadarrama, Pedro de Guadarrama y Nicolasa de Guadarrama Vasco, antes de la primera mitad del siglo XVI.

Juan de Praves Boar y Juan de Estrada, fundaron las de San Gaspar y Zacango; las de Coxcacuaco y Mexicapan, fueron mercedes a Diego Zariñana. Destaca la merced que se otorga a los principales de Tequaloyan para establecerse en términos de Quaupechco, Cazonco, Conzocolco, Cuautezoyan, Malinaltepec y Nezahualoyan, de cuya decisión surgieron las alcaldías Auxiliar y Ordinaria de San Mateo Quaupechco y Tequaloyan, uno de cuyos gobernantes fue don Lucas de Caballero.

La definitiva separación administrativa y religiosa de Tequaloyan, respecto a su sujeción con Malinalco y Tenancingo, se dio entre 1692 y 1744, nombrándose el 11 de noviembre de 1744, a Juan de la Cruz Gobernador de Tequaloyan.

Ante la creación de las Provincias Mayores, la Alcaldía Regular de Tequaloyan pasó a pertenecer a la Provincia de México; mas adelante, formó parte de la entonces Intendencia General del Ejército y Provincia de México, decretada por Carlos III el 4 de diciembre de 1786.


Siglo XIX

El tres de enero de 1812, Rosendo Porlier atacó al general insurgente José María Oviedo, quien fue obligado a fortificarse en la cabecera, apoyándose en su defensa con los lugareños. Hacia el 17 del mismo mes y año, volvió Porlier a atacar a Tequaloyan y en la barranca del río Texcaltenco, murió el general Oviedo, por lo que Morelos apresuró su marcha y junto con Galeana, los Hermanos Bravo y Matamoros, arremetió con todas sus fuerzas (3,200 hombres) infringiendo a los realistas una sonora derrota entre el 19 y el 20 de ese mes, arrebatándoles la artillería, lo que facilitó a los insurgentes triunfar en Tenancingo dos días después.

Con la promulgación de la Constitución Española de Cádiz en 1812, Tequaloyan fue una de tantas poblaciones de más de mil habitantes en donde se estableció ayuntamiento, siendo don Francisco Hernández designado como Primer Alcalde (los había segundo y tercero) de está jurisdicción.

El municipio siempre perteneció a territorio de México, desde que éste fuera Provincia Real, hasta su transformación mediante decretos sucesivos como fueron el de Apatzingán de 1814, el del Congreso Constituyente de 1821 y finalmente el de 1824, en el que las provincias se declaran Estados de la Federación.

Mas adelante, la Ley Orgánica para el arreglo del Gobierno Interior del Estado Independiente Libre y Soberano de México, incluyó a Tequaloya dentro del Partido de Toluca, en éste se expidieron las bases para la elección de los ayuntamientos, convocándose a elecciones municipales para el primer domingo de diciembre de 1825, los integrantes democráticamente elegidos tomaron posesión de sus cargos el primer día de enero de 1826, fecha que es considerada como la oficial de la fundación del municipio, según acuerdo de Cabildo del 9 de diciembre de 1989.

Se afirma que el pueblo de Tequaloya, participó en el batallón del Estado de México, que comandara Olaguíbel en la batalla del Molino del Rey en 1847. También fue partícipe de numerosas batallas en favor de la causa liberal de Gómez Farías en 1855, habiendo derrotado en Tequaloyan al general conservador José María Cobos el 14 de septiembre de 1857 y no satisfechos con su hazaña, apoyaron con decisión al presidente Benito Juárez para rechazar la intervención francesa, formando una guerrilla comandada por don José María García y su hermano Pedro, que combatió desde Tequaloya hasta los límites de Morelia.

Al restaurarse la república, el coronel Germán Contreras, gobernador interino del Estado de México, publicó en el periódico "LA VICTORIA", órgano oficial del gobierno del primer distrito, el acuerdo del 20 de abril de 1867 que concedió el título de Villa Guerrero al pueblo de Tequaloya "...acordado por el general Vicente Riva Palacio, Gobernador del Primer Distrito de Toluca y en jefe del Cuerpo de Operaciones; en atención al patriotismo y servicios que los vecinos de la municipalidad de Tequaloya han prestado a la causa nacional" lo cual deja de manifiesto que el cambió de nombre no correspondió a todo el municipio sino solamente a la localidad considerada como pueblo.


Siglo XX

En épocas revolucionarias, algunos habitantes de Villa Guerrero se afiliaron al Zapatismo, en cuyas filas militaron Don Ladislao Bernal de Sotelo, Doña Baltazar González, Doña Bruna Guadarrama, Serapio Trujillo, Luisa García, Crispiniano Gómez, Juan Cotero Pascual Franco y Hesiquio González.

El 18 de agosto de 1914, entró el ejército Constitucionalista al mando del Teniente Coronel Bruno Neira, quien integró una Junta Provisional de Gobierno encabezada por don Lino Pérez.

El hecho más importante de este siglo en la vida económica de Villa Guerrero, fue la llegada de un numeroso grupo de japoneses que entre los años treinta y cincuenta iniciaron la floricultura, actual soporte de la economía y orgullo de los Villaguerrerenses.